o a la genialidad de la descripción directa a la yugular:
ES INÚTIL BUSCARLO
Es inútil buscarlo. Cuando
menos lo esperas, aparece
en un bar. Y ya nada es
igual en adelante. Un día
tocas los dientes de la gloria,
y al siguiente te rompe
el corazón. O no. O quizás
tienes suerte, y solo
acabas harto de la felicidad.
LA COBARDÍA AL FINAL PASA FACTURA
A veces
-cuando observa en los bares
la sana desvergüenza de los jóvenes-,
los rescoldos
de una oscura pasión avivan su mirada.
Y ni siquiera entonces
puede recordar sin sentirse culpable.
LA MUJER DE MIS SUEÑOS
En todas las ciudades
que he pisado
me ha parecido verte:
un autobús que arranca
y que no cojo,
o un ascensor cerrándose,
o doblando una esquina hacia
la noche,
o al fondo,
entre humo y voces,
de un bar de madrugada...
En cualquier sitio, siempre,
tu imagen que aparece
y desaparece
Karmelo C. Iribarren
lunes, 17 de noviembre de 2014
domingo, 16 de noviembre de 2014
Guardar los buenos momentos y seguir adelante
ADVERTENCIA
Si alguna vez sufres –y lo harás–
por alguien que te amó y que te abandona,
no le guardes rencor ni le perdones:
deforma su memoria el rencoroso
y en el amor el perdón es sólo una palabra
que no se aviene nunca aun sentimiento.
Soporta tu dolor en soledad,
porque el merecimiento aun de la adversidad mayor está justificado si fuiste
desleal a tu conciencia, no apostando
sólo por el amor que te entregaba
su esplendor inocente, sus intocados mundos.
Así que cuando sufras –y lo harás–
por alguien que te amó, procura siempre
acusarte a ti mismo de su olvido
porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
Y aprende que la vida tiene un precio
que no puedes pagar continuamente.
Y aprende dignidad en tu derrota
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura.
Felipe Benítez Reyes
Hermosas palabras que retratan ese momento, yo creo que por el que hemos pasado todos en algún momento. Cuando perdonamos demasiado tarde, no tiene sentido, ni cabe el hacerlo. Y cuando desaparece la rabia del momento el orgullo va rebajando su tono de llamada... Tomamos consciencia de que hay un tiempo para reaccionar y otro para amar. Así como cuidar cuando apostamos por el rencor.
Siempre nos quedará Paris, como consuelo a no saber perdonar a tiempo. Y seguir adelante ...
Si alguna vez sufres –y lo harás–
por alguien que te amó y que te abandona,
no le guardes rencor ni le perdones:
deforma su memoria el rencoroso
y en el amor el perdón es sólo una palabra
que no se aviene nunca aun sentimiento.
Soporta tu dolor en soledad,
porque el merecimiento aun de la adversidad mayor está justificado si fuiste
desleal a tu conciencia, no apostando
sólo por el amor que te entregaba
su esplendor inocente, sus intocados mundos.
Así que cuando sufras –y lo harás–
por alguien que te amó, procura siempre
acusarte a ti mismo de su olvido
porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
Y aprende que la vida tiene un precio
que no puedes pagar continuamente.
Y aprende dignidad en tu derrota
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura.
Felipe Benítez Reyes
Hermosas palabras que retratan ese momento, yo creo que por el que hemos pasado todos en algún momento. Cuando perdonamos demasiado tarde, no tiene sentido, ni cabe el hacerlo. Y cuando desaparece la rabia del momento el orgullo va rebajando su tono de llamada... Tomamos consciencia de que hay un tiempo para reaccionar y otro para amar. Así como cuidar cuando apostamos por el rencor.
Siempre nos quedará Paris, como consuelo a no saber perdonar a tiempo. Y seguir adelante ...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)