miércoles, 8 de abril de 2015

Tribulaciones filosóficas

... Estoy cansada de escuchar que la izquierda y el comunismo son utópicos. Me parece que decir que una sociedad comunista es irrealizable es la excusa perfecta para no hacer nada. Seguir cruzados de brazos en nuestro sofá de vida cómoda y tener la conciencia tranquila cuando sabemos que miles de personas mueren de hambre por culpa de nuestro " infalible" de bienestar social capitalista y apostólico. Ese que dicen los expertos que funciona. Si funciona sólo para unos cuantos... Siento que esto suene a moralina y discurso típico y tópico. Pero no sé expresar mi indignación de otro modo. El comunismo, o la ideología de izquierdas, no ha funcionado en el pasado. Es cierto. Pero es hora de hacerla funcionar o algo que se le parezca. Con el apoyo de las leyes podría ser mejor que lo que tenemos ahora. Y si no, seguir probando sistemas, ensayo y error, no parar la evolución hasta que demos con algo que realmente funcione para todos. Y no sólo para los que nacen en el sitio adecuado. Y opino, sin ser experta, ni sabia, sólo desde quien lo ve con la sencillez que realmente tienen las cosas útiles de la vida, que si bien hasta ahora no ha funcionado un sistema de los subrayados como utópicos, ha sido porque el poder controlaba todo; Mediante la imposición y el miedo. Esa no es la manera. Además de fomentar la trampa y el arte del engaño de quienes siempre van a buscar abusar y enriquecerse de la manera que sea y a costa de quien sea. No es el camino. El camino, natural, que está pidiendo a gritos salir ya en este su momento, es entender que se puede y estar de acuerdo, permitir que haya gente con más nivel adquisitivo, pero que la comida sea un derecho libre y sin precio, por ejemplo. Y que los poderes se encarguen de garantizar, pero no imponer. Muchos pensaréis: "qué tontería, la sociedad actual es la mejor. Los pobres compensan la superpoblación. Bienestar para todos nos haría no tener recursos suficientes, y producir menos"...excusas podéis encontrar miles. Pero la realidad es que cada vez producimos cosas que no necesitamos. Se tiran cantidades industriales de alimentos que podrían aprovecharse de otra manera. Y cada vez que se producen alimentos de peor calidad, llenos de componentes químicos que suman oro en la rueda del monopoly. Se puede hacer mejor. No hay excusa que nos libre de la responsabilidad de todos de hacer algo por y para cambiarlo. Y todo esto lo expongo de manera muy resumida. Aunque no lo parezca. Se podrían llenar párrafos explicando los porqués de las necesidades de un cambio, desde, por ejemplo, ante la crisis política enorme en la que nos encontremos, limpiar la corrupción de raíz, que los políticos no cobren los sueldos que cobran, sino que cobren como cualquiera que por temas de salud tenga una baja laboral o una especie de comisión de servicio, como la que disponen algunos funcionarios. Que sean trabajadores, y cobren la misma cantidad que venían cobrando de su sueldo. Y cuando se acabe el servicio prestado de nuevo a su trabajo y nada de pensiones vitalicias... Que el político sea de vocación. Y que los pobres, como decía Gloria Fuertes, sean algún día de vocación, también. Y no por obligación como sucede ahora. Y terminando la parrafada y aunque suene a anuncio de refresco, la felicidad es la clave de todo. Y el amor. Hacer el amor y no la guerra. La territorialidad es juego de niños, un reflejo animal, seamos humanos de una vez. Que lo que nos hace diferentes de manera natural, nos haga excepcionales. Inma Rivers