miércoles, 17 de junio de 2015

Centrífugo

Centrífugo Dentro de la médula latiendo espero las horas de tu mirada. El centro gira en torno a tu debilidad, a protegerte. Desde siempre has estado en el letargo de mi futuro esperando y me haces esperar. Eres mi alegría, mi mundo, mis nervios, mi mayor miedo… A veces me falta el aire, siento acelerado el pulso y tu corazón late fuerte. La vida entre los muslos, entrañas con olor a sangre y el sentido de todo, cerrando el círculo. Girando sobre tu pequeño y frágil mundo. Mi vida continuará en ti. Mi mirada, mis gestos se proyectaran en ti como una película de cine mudo, proyectada en blanco y negro desde mí pasado al color de tu futuro. Y lo ignorarás, no sabrás porque te pasa lo que te pasa. Pero te pasará. Emoción de poder acariciar tus manos del tamaño de un quinto de mis manos. Tenue sensación, cuando ya no te esperaba y sin embargo; sucede, sucede, sucede. El milagro, tus pataditas en mi vientre, el sentido que tiene que ser así, sobre mi cicatriz, el dolor y la alegría de empezar un cascabel en tus rizos de carne. Inma Rivers

Coto de caza

Una bala por metro cuadrado, piezas de piel en tiras rojas Decidís el día, el cómo, el cuándo, y la zona fronteriza. El barrio, la guerra, poder sobre plataformas de miedo, e ingenuos Aclaman el desarme mientras los otros solo señalan con el dedo y los llaman cobardes. Risas, cinismo, cenismo, seísmo y sismos, resultados como la franja de Gaza. Trajes verdes, azules y secretos, poca armadura para un cuerpo a cuerpo. Podéis disfrazar la fruta verde de piel melocotón con aire contaminado y maduras células de imperialismo, nacionalismo, tú Dios, mi Dios, vuestra religión trasnochada, transfugada y “transfumada”… mil términos para decir e identificar lo mismo. Ambición, poder, y más poder, se encuentra detrás de cada víctima, de cada nombre De cada renglón coronado de flores secas. Control demográfico poblacional, selección antinatural de la especie más fuerte, control de natalidad, coto de caza en temporada alta, vacaciones económicas, negocio y justificación administrativa. Capitalismo, coto de caza abierto, fronteras cerradas, el cerco cada vez más pequeño. Pellejo al peso. Uno pisa fangos en descomposición, mientras la mujer H le compra un diamante de 20 quilates a su mascota para adornar el final de la escalera de su casita color mora y “Barby” de ficción. Un niño pasa de hambre para que tú calces unos zapatos de 3000 euros. Muchos tachan mi lengua de estar envenenada, amargada falsa moral y falso comunismo. No hay etiquetas para subrayar que solo digo lo otros ni han aprendido a pensar. Pero muchos callan, bajo nivel en conformismo de ver la mansión “Play boy”, Gran hermano, los desfasados, los justos y los hebreos. Lagos ciegos que corren sobre la tela de asfalto, en el mismo sentido que le indican, saltos de gamo, en ganados mal educados, esclavos del horario de oficina del coto de caza que te indican. Es fácil decir que otros mueven los hilos, ¿revolución, cuándo? Carnívoros contra vegetarianos. Apuntan en la diana de su espalda, depravados, depredadores, detractores… objetivo, un campo de piezas, enorme coto de caza. Todos colean con ansiedad el tiempo de la evolución en el mundo de la relatividad exhortada. Inma Rivers

Mi triangulo de las Bermudas

Triangulo de las Bermudas Me dejé el corazón disfrazado de mulato , en el malecón de “Cai”. En Sevilla un cuarto de estomago con hígado cuando las cervezas eran a 50 pesetas. Y un amigo abandonado, cuando a mi me abandonaron dos. Madrid recubría de rímel las ojeras, las carreras, el olfato y la fidelidad.. En el norte viaje al incesto de la mano de dos hermanos mancos, y un cenicero de liar. Valencia me supo a poco, entre Torrejón y la A-3, se fue viniendo del inglés, la lengua que mejor sabor me guardó, con orgasmos ancestrales de promesa rota y miedo a vivir. Placer de lo que no debí más de mil veces seguidas y discontinuas. Volví a Madrid por el atajo de Aluche, al séptimo cielo enfundada en una piel mostaza y de caramelo, me dejé entonces el alma en cada verso, y áticos de sueños despiertos. En Barcelona aguarda mi secreto, el dinamismo y la tierra fría en arena de piedra y de sal. Me dejé olvidada las orejeras del optimismo, intentando entender sus fronteras. Volví de nuevo a Madrid con las manos vacías y llenas. Me dejé la virtud en los dientes que mordió mi ilusión de niña quimera. Cegada de sentidos, navegué cerca del mar, donde se pierden los ríos, y aprobé con la boca muda, los ojos desmaquillados, la nariz de pinocho, los oídos sordos y las manos ciegas tocando la muralla de la Alhambra. San Nicolás decía adiós y me ordené al sexo profundo del café moruno. Hierba dulce, droga del mundo. Todos los sentidos encadenados con grilletes de marionetas infinitas. Grilletes de adicción a los labios del placer. El paladar de la miel. Aire frio que arrasa de infierno mis venas y reblandece sentencias. Vuelvo a “Caí” por el camino corto, que dura días y meses. La sal del salitre se acerca. Huellas de arena arrastra el mar de mi triangulo de las Bermudas. Inma Rivers

Nació y renací

Tenias prisa por llegar, no quisiste esperar a mayo. Con las prisas de las primeras tormentas de primavera, y olor a las aguas mil, el sol asomaba a los ojos del astro rey. Sol, que impaciente, como tú, (de casta te viene la medida) esperaba tu venida. Iluminando la habitación verde. Y con tu aroma de pequeñas cosas, y latidos de aire y charca, me dejaste sin respiración y sin habla. Inma Rivers

el Zig y el Zag

Zig - Zag Se desliza, se disuelve, el sueño en la sal. Sal, a cambiar mañanas por bocanadas de aire. Aire de semanas amnésicas por litros de sueños con insomnio. Zig - Zag Nadan hasta tu comisura. Labios encarnados a punto de morder, y sonreír frente al espejo de la realidad. Inma Rivers

Lunares que enloquecen

Mientras acaricio las constelaciones de tu piel. Tu olor se hace persistente en la yema de mis dedos. Quisiera atravesarte a cada paso y quedarme hospedada por siempre, dentro de cada uno de tus secretos. Como si fuera tu herpes maligno, posesivo y miserable. Necesitándote de manera antinatural. Estorbándote. Tus ojos han silenciado un poema mudo en la noche. Son capaces de desvelarme el misterio de mil días y de cien años. Lo iluminan todo, es mi mayor felicidad y testigo. Verme en ellos reflejada, es como la primera calada de humo de la calma. Por eso los quiero abiertos, bien abiertos. Revolucionando el orden. Enseñando y aprendiendo. De Míster a Maestro. Y viceversa. Recorriendo ese camino, con paradas literarias en tus poemas. Cerrados, cuando sepas que quieres dormir a mi lado mañana. Memorizando tu boca. Yo velaré tus sueños. Y prometo, Ser, siempre, tu caricia en la noche. Tu primer beso en la madrugada, tu descanso… Este es tu poema, el que rondaba por mi cabeza ayer. El que me inspiraron los lunares de tu piel. Inma Rivers

Otro sin nombre

El olor narcotizando la neurona vaga y miserable de la culpa. ¿Hay algo mejor que recorrer el fondo de tu mirada? No hay paleta que contenga, el extraño negro de tus ojos. No hay sabor necio que sepa eliminar los restos de tu cuerpo. Por no entender que esto es tan diferente, a todo lo aprendido ya, aunque tenga mil años. Son los pasos de un niño, los ojos de un recién nacido, los que te miran esta vez… Renacer en tus señales de olivo, piel de tierra. Arenas movedizas en tus cabellos. ¿Hay algo más entrañable que el atravesarte el cuerpo? Morder el vientre, convertir tu apodo en mi nombre, reseñarte por siempre en la memoria. Crear aristas de lo prohibido entre tanto zumbido y zumbados. Pasar de locos tristes, a la rabia contenida de un momento. Esquizofrenia del minuto, quisiera guardarte siempre en mi caja de alabastro. Opresión de la ansiedad que me entra por mirarte. Felicidad cohibida, penada por la mayoría, por nosotros. Los que éramos, no fuimos, ni seremos… Quiero ser el arquitecto de tus bóvedas gastadas, reponerte las fuerzas, insistir una vez más. Insistir hasta que digas basta. Buscar cada noche mi rincón favorito, en el recodo arañado de tu espalda. Es tan diferente. Ahora sé lo que significa abrazar la nada… La nada agridulce de tus ausencias, para darme cuenta que en algún momento, en los giros absurdos de la noche, perdí el rastro de tus idas y vueltas… Inma Rivers

El sexo siempre acaba en desorden

Escaneo esta última semana. Me empapé de ti para que, ahora, salgan de todos mis poros, el rezumar de tu perfil. Dolor del vientre atravesado por tu sal, desprendiéndose de la montaña rusa de tus labios… Curvas imposibles. El ácido del sudor garabateando el camino. Se escapa el aliento, respiro el halo de tu sexo vago. El martirio de querer poseer tu esencia, tu savia… Un momento más, y me paso de la raya para desobedecer, desordenar… La vida que te quito y me das. Inma Rivers

Sín título

Ahora se acaba y empieza, mueren y nacen, segundos, horas… Te acepté en la noche. Te rechacé en la multitud del día, después de algún extraño abrazo. Quiero abarcar un encuentro perfecto, entre secretos, mentiras y vergüenza no culpable. Te amé entre otros, porque formabas parte de un tiempo que no acepté todavía. Te amé entre otros, sin culpa, porque me rendía a la respuesta de un inocente presentimiento… Te amé entre otros, con culpa, porque ya el presentimiento de un mal atardecer cedió en su insistencia de parecerme inocente. Te escogí entre los otros, porque eras nuevo y conocido. Te escogí entre los otros, porque, también, eras nuevo y desconocido. Nace y muere en este pequeño espacio de encuentros nocturnos, roce de los abrazos de algún inoportuno descanso, al que huí… Desde siempre. El favor desproporcionado que me ofrecieron tus besos, el calor latiendo en el olvido que quise atrapar con su fugacidad constante… Fue desproporcionado. Yo ardía con el hielo de mis propósitos. Fue falsa la etiqueta, jugué a las promesas desconocidas y recordé, que conocía, en un tiempo no aceptado, la inocencia de tus caricias en otras caricias. Inma Rivers

Love, Love, Love...

Me encantaría remover de nuevo el sudor en tu pelo. Saborear tus labios de seda, tu lengua de terciopelo. Oler la piel caramelo… Y después, lo que venga… Quedarme a instancias de tu mirada, cobijo de mi intriga. Dormir de nuevo, bajo el techo de esperanzas que preparamos para refugiarnos de un largo invierno… Recostando mi cabeza sobre codos fatigados como pies, recorriendo caminos de vidas incompletas para no empezar … Ya se acabó el verano, duró una semana, duró lo que duran tus manos en mi espalda. Será la primera vez que el invierno se haga eco en agosto y que mis mentiras caigan en tus trampas de familia… En tu mirada, habita un manantial de colores, que no existen en mi lienzo, indeciso de matices. Pero queman como el sol y sin embargo, son de luna llena… Resina de robles, forjados en largas noches de luna llena. Retales de tristeza de algo no consumido, que mueren las cosas aquellas para las que no tenemos tiempo y para las que no hemos nacido. Remuevo tu olor de un solo día entre tantos los vividos. Subí al tejado inconcreto de mi sed, espanté mi malhumor cotidiano bebido a sorbos largos. Lloverá en mayo sobre este tejado, cayendo sobre malditos, vengados y vendados. Ciegos como nosotros, a los placeres distraídos. Irresponsables, viejos y niños, valientes, cobardes… Tal como fuimos, debimos ser… No fuimos. Pasará este rencor de aprecios. Este desencanto de amanecer amarillento en culpa de tus labios… Mirada que prometía que todo era falso. Que creyera en ti. Que me pedían que me quedara un día más para descubrir… Y hubo un día más en el que supe que serías imán de todos mis deseos, pegados al instante recuerdo de tus ojos, turbados de tanto abrirlos a los míos desafiantes de secretos. Arena color tierra, ojos tierra color arena removida por el mar. Identificarlos es imposible. Pensarlos una vez más, dable… Imán de mis deseos, de todos mis deseos. Este es tu poema. Tu cuaderno de Pitágoras. Mi nueva religión, mi filosofía, mi credo, mi redención… Inma Rivers

Envejecer

La edad del 3 Cuando se despierta del descenso, defensas dentro y fuera, recuerdo como si fuera ayer, una subida asomándose a sus ojos, azúcar en la sangre diabetes oprimida. Podrías haber tenido más cuidado y en cambio sólo buscas, encontrar la culpa. La vida no se limita al cuadrado del cuadrado, o a las extravagancias de un poseso obstinado. Dentro del alma hay cicatrices que no se pueden desentramar con una incógnita matemática. Antes era más joven y más hermosa. Antes era joven y hermosa, y la vida golpeaba mi vientre palpitando de emociones que ahora… El tercer ciclo es esto, la vanguardia del pensamiento, la evolución, es esto, contemplar el pasado con arruga en la cara y olores amarillentos.

Cuento chino de la actualidad

La mujer que se creía un felino, con mirada cristalina de ojos cambiantes y tristes, de color ansia de vidas truncadas y con sabor a decepción en las noches perseguidas. Fue a encontrarse con el hombre de hojalata. Pero no hubo un camino de baldosas amarillas que juntar, con los talones de tacones desafinados en la resaca de la mañana. Ni corazón suficiente para comprar los pases del camino de vuelta. Las vías de servicio en desuso, llenaron los tranvías de vacíos, de noches blancas, de dolor amargo y de hiel en las sábanas. Con todo, esta es la historia de dos sonámbulos, que apostaron todo, y no apostaron nada. Que creyeron apartarse del mundo para encontrar a un mago de Oz desdeñoso y alejado con las manos vanas. Buscar dentro lo que pensábamos que faltaba, no pareció ser bastante… El mago de Oz no nos sonrió al llegar, ni las baldosas amarillas brillaron para nosotros. Este es el cuento, las cartas saben a despedida y el desencuentro describe nuestros momentos insuficientes de todo. La mujer felina se fue a arañar las paredes de su finito infinito. La impotencia mascada de una mañana sin palabras. Ya no hay palabras que describan el sabor a muerte frente al atardecer de los días que pasaban fugaces, sin que nunca pasase nada. El sol en el mundo de Oz, no es diferente al de los días grises que pintaban las rayas de la cárcel de algún traje de hojalata en interrupción. Ella araña con zarpazos crueles a su alma repleta de nada. Mientras el hombre de hojalata, teme llorar demasiado por si se le oxidan las bisagras que soportan el peso de sus puertas cerradas al mundo. Hubo un día que tuviste arenas movedizas que engullían los suspiros heridos de esta gata, que se calmaban en un gozo por vivir y revivir cien veces… Las ansias de compartir todo. Tus ojos color tierra mojada de la mañana, se antojaron cansados ayer. Hoy son metálicos. Hoy eliges la vida de plata fría. Inma Rivers

De hace mil años

Si dejara paso saldría, como un todo, conmoviendo los ojos pastosos del tiempo. Van saliendo, en forma de tinta, los restos de sal que te deberé siempre, Cicatriz de mi vientre, invierno suave, en una primavera con sabor a muerte. Temblar de miedo, temblar de dolor, invadiéndolo todo. Sé que si confieso el secreto de mi suerte, llora hasta el cauce seco en el que me convertí. Volvemos a ser como cuando niños. Yo, en aquel columpio, jugando a ser mayor, a saberlo todo… “No podemos, es pecado”. Dulce inestabilidad. Te enseñaba el mundo, y ahora entiendes, que, por lo que sea, vuelvo a enseñarte, a duras penas… No he aprendido nada. Tal vez por eso, por no ser apta, por mi falta de capacidad, la vida me negó la vida, que es peor que estar muerta. Hubo un poema que se llevó el aire, escrito con un pulso desesperado, y recibido por ninguna parte. (Tristes oídos que me acogieron). Suplicantes mis ojos a sus ojos, asomaron el depósito de cualquier milagro, y sólo encontré el castigo de un mundo de cenizas, removiendo la locura. Aprender del dolor más inerte, inestabilidad desesperada… Caer en suplicar… Sentir la necesidad de un útero materno, regresar a la tierra madre con sabor a sal, tierra calentada por el sol, sabiéndome a leche tibia, a todo lo bueno que aprendí en sus labios. Retener el pulso en la retina, mirando al suelo, el nervio de las losas mal pegadas, por el que no dejaré paso. Mirando atrás, buscando otra vez su sonrisa en la noche, la caricia del mar. Calma de infinitas oleadas. Olor a cuerpo materno. La madre que no fui. La madre que pierdo. Recuperar sus abrazos, sentido de todo. Vuelvo a desear ser otra vez una niña para prometer tu nombre a todo lo que crezca en mi caminar. Siempre querré retornar a la tierra que me acunó, tierna y suave, cicatrizando la vida en mis carnes. A mi madre. 06/05/2001

Desidia

Las sombras de las cosas se mueven, mientras todo continúa quieto. La continuidad es imprecisa, hasta la luz artificial me hace vacío. Gira en torno a los minutos que están por pasar, sensación de inacabado, sombras de luces discontinuas, sólo es un tentempié en zig-zag. Soy turista accidental. En mi hogar, en mi casa. Sin banderas. Sin voz. Afónica de apetitos. Recorriendo los pasillos de edificios fantasmas. No son ruinas, porque no hubo tiempo denso, roto. Desapareció, quieto… Cortinas de aire flotando. Vacío dentro del vacío. Espectros de no tener ni ganas. Esquinas anidando el olvido inútil. Vueltas de las horas perdidas… Olvido inútil, tiende a desaparecer, sin más…sin ganas… Inma Rivers

Generación X la llamaban

Generación X… Me estoy buscando por los espejos, donde la noche ha dejado paso a la huella del día. Buscando por las ventanas, marcos de incienso a pasado. Me estoy buscando, por dentro, y a fuego, alguien quema el aliento. Buscando en silencio, y a no hablar. Oído en cada una de tus palabras responsables. Callas, y a gritos, susurras algo. Aborreciendo el sueño y tener que hacer las cosas bien. Conciencia de Papá. Te introduces en la noche y vengas las ganas que te quedan tirando de mi cuerpo y pierdo en la batalla de despojar atrincheradas pestañas de sábana y miel, y mermelada. Salgo a bailar, me pierdo por las calles de “litros” y cáscaras de pipas. Me estoy perdiendo, por los espejos. Siento la vida que me busca, fotograma a fotograma, pero no en el sitio del retrato, por no estarme quieta. Pasado reciente. Falta de ganas de atravesarlos con mis ideales muertos. No hay un país original de cartas frutales con pandemia de corazones, sólo país de hipocresía, mundo de descolocados, eternos banquetes, carne de cañón, desilusión de lo que te contaron y almas enfermas de esperar una señal… Creer en algo. Nace la esperanza de verte hoy, jugar con mi ilusión, recrear una imagen perfecta, aun sabiendo que todo es mentira y aceptando las reglas del juego. No quiero hacerte daño, pero me estoy buscando y eso abarca estirar la cuerda que mantiene a raya nuestro tiempo. “¡Qué de tráfico! No tengo ni para tabaco… Anda, calla, deja de quejarte y dame otro beso en el cuello” Inma Rivers

Fotogramas y sus estornudos momentos de flash

Pasan como fotogramas al caer la tarde, repetidas imágenes de tu film. Visto lo visto, parece ser que esta vez creíste demasiadas veces. Te desinflas de nuevo. Como un globo aerostático, sin parar, flota, porque tiene que flotar. Volando sin alas, en el filo polar del fracaso. Hoy se puede, mañana ya vendrá, y yo diré de nuevo; “Adiós”, porque no aprendí a saludar. Imperturbable, deseas que alguien llene de primaveras este letargo. Que te abran los sabores del mundo y los coloquen en las tristes manecillas de los caracoles verdes, para sentir algo, sentir la vida. Bichos raros, porque no se puede dar otro nombre, o sí… Colocar esos sabores en tus labios y de pronto apetecernos decir; “Ahora es también verano”. Paz, parar de girar a tanta velocidad, subir, bajar… Demasiado vieja para tanto miedo y demasiado joven para temer al tiempo, en medio de ninguna parte, edad sin descifrar… Agradezco este paréntesis en el que la carne aguanta la respiración antes de oxidar las articulaciones y el sueño. Ya vendrá otro día. Hoy no. Pues concilio el momento amnésico con las pesadillas y al final sólo es tirarse a descansar contemplando espacios más abiertos, sin cárceles, ni carceleros. Huecos en blanco que rellenar, ya perdí demasiado tiempo, vendrá más… Patética, narcisista, terapéutica… Te importas y piensas; “¿Cómo pude pasar desapercibida, tanto tiempo ante sus ojos?” Ahora toca ordenar mi casa, mi cabeza, y dejar atrás el pestañeo equivocado y la ojera acostumbrada. Hoy los brazos se sienten ligeros, remando en el azul que me debo… Inma Ríos

estornudos alberogoogle

Entre Cádiz y Chiclana, sobre océano de asfalto, sobre ruedas a la deriva. Entre Tavira y Norica, oxígeno de salitre, sobre tetris de adoquines fenicios. Y navegan mis pasos entre playas miopes, sobre infinitas arenas corredizas. Entre rompeolas caprichosos de pleamar a bajamar, salpicones y castillos deshechos. Entre puestas de sol y baños sin hora. De Sancti Petri a La Barrosa, de tu Atlántico a mi Mediterráneo. Y eclipses de huellas en la orilla, de olas que buscan plata, sobre tus piernas movedizas. Apátrida sirena de interior y de isla. ..................... Plagios a una diva frente al televisor, Unas gotas de agua chapotean nuestras horas. Hace un instante pensé que el tiempo era de otros (suele pasar a su lado), que la tristeza era de otras lágrimas y las palabras de otro escritor. ........................ El culo de tu vaso es lo que termina cuando pides la penúltima. Esta es la penúltima vez que te lo digo: No dejes de servirme la última. Cierro los bares que me abren tus piernas. .................................. Liberado de palabras medidas, de expresiones académicas, de quedadas hipócritas y teñidas… A medias. Rebelado en libertad. No comparto contigo lo que no respetas conmigo. No cambio como los demás, porque evoluciono siendo con ella. Recuerda que es la mujer-poeta. Viviendo que no es poco, porque amanece cuando bebo, porque anochece cuando quiero… A medias. .................................. Somos clichés desvelados, sin importancia, pasajeros, con importantes silencios… Sin recordar quiénes nos rodean, sin creer que somos como los demás, o al menos, una parte de ellos; la X de su ecuación. Quizás esclavos de certezas improbables, incertidumbres de nuestro yo más inocente. Estoy convencido: todo se reduce a una competición sexual. ................................... Es hora de repetir el único acto de tu obra, de saciar tu peculiar orilla de labios, de reconducir tus manos indecentes al camino deseado, aquel sendero intransitado; el que nadie fue capaz de elegir. Desde ayer, las rosas dejaron marchar tu accidental perfume italiano. Hoy se funde en el cuerpo que eligió Orión; es lo que queda de ti, cuando el cielo está despejado. Es hora de partir hacia las distancias de postal, sin mirar atrás, sin noches en vela, sin lágrimas saciadas al aceptar dolor por norma; sin costumbres,… sin rutinas. Sin piedad. .................................... El mundo de la pareja está envuelto por una fina capa de cristal; y como a todo cristal, hay que protegerlo de las agresiones externas… ¡Sssssshh! El exterior no debe saber que es de cristal. ................................... Hoy prefiero a los ídolos del barrio; los que nunca mienten, los que siempre pierden. Si te miento, me pierdes. Si te pierdo, me engaño. Soy tu ídolo; el ídolo de la mujer-poeta. ..................................... Por mi ventana, la autovía refleja una imagen que ha pasado siete años sin mí. El asfalto no debe ser el mismo. Trafico con olvidos, mientras pierdo mis recuerdos en el tráfico. ...................................... Las canciones siempre fueron compuestas para ti, pero nunca fueron cantadas para nosotros. Ahora tú eres mi estribillo de boomerang, porque canto para ti los conciertos de otros. ....................................... Las canciones siempre fueron compuestas para ti, pero nunca fueron cantadas para nosotros. Ahora tú eres mi estribillo de boomerang, porque canto para ti los conciertos de otros. Alberto Prieto

Produce 1

Estornudo Genial

He disparado un verso contra una comisaría y no ha pasado nada. No sé si el inútil soy yo o son ellas. Las palabras. ... La revolución comienza en uno mismo pero termina en muchos distintos. O no termina Escandar Algeet

Mi paso por los adoquines canallas

Madrid… Hablamos de desconocimiento, desconocemos los límites. Las fronteras. Vivo en una ciudad, que cada día, me deja las uñas con mugre y la nariz entorpecida de aire poroso y denso. Los ojos cada vez más pequeños, como topos bajo tierra, sin luz y sin sueño. Mezcla de sabores étnicos, tan a menudo, aún cuando el insomnio mutila los sentidos y atonta la fe. Pulir diamantes, como dijo aquella hermana, o algún visionario de cartas. cuando el destino aún significaba algo. La religión de creer en uno mismo, más tarde; La fatiga del después y después… Cansados de no descansar lejos… Junto al mar. Pronto eché de menos el lugar de las sirenas, y la sal. Aquella que dejé en la orilla… arena atrapada en mil puñados y en cajas. Coleccionando olas… Se quedaron atrás. Vivo en una ciudad autómata, que no tiene tiempo de saborear labios, que me deja sus restos en la nariz y en las uñas. Restos de diamante sin brillo, pasos sin pulir, tacones sin huellas, ni caminos… La quimera de los primeros fracasos. Toparse con la desilusión de ver mundo con cielo de humo, y gente compartiendo el mismo miedo. Aquí estoy, esclava de tu tiempo, de minutos en los segundos. Odiando y amándote tanto, y a la vez. Cruzo mareas de multitudes día a día, y, cada día, el equipaje es más pesado. El precio a pagar, en alza. “¿Cómo puedo cambiar de identidad?” Pregunta un pasajero que se acaba de subir a otro vagón de metro, de grises desengaños. Quizá era mulato, o simplemente con acento. En ese mismo vagón hay quien no opina, sólo se dedica a mirar. Otros juzgan y esquivan la mirada por vergüenza, atrapados en sus libros disfrazados de papel de forrar; esfera de espacio vital. Vehículo de miserias, reborde de personalidad sin personalidad. Despierta el sinsentido de todo… Me hubiera gustado que rieses a carcajadas, pero tu corazón tiene secretos que no entienden la visceralidad de tus entrañas llenas de túneles y migrañas. La sorpresa de encontrarte, encierra el mayor juego irónico de este escenario de felicidad siempre incompleta. La sonrisa muda… Soy un oyente de tu espectáculo circense, a través de las aristas de una ventana arañada y gastada que deforma más aún la realidad de dejarse arrastrar por la marea. Por los continuos vaivenes de un cuerpo sin cuerpo, diario. La falta total de inercia y de energía. La falta total de músculos y de mínimas expresiones en los rostros. Las noches son para despertar las terrazas de la bohemia. Aterrizas en Lavapiés, y lo mejor es fumarse un porro, frente al atardecer, en un banco de Santa Isabel, o de Tirso de Molina, o pasear sin rumbo hasta “el Cascorro” y escondernos de todos. Aventuras y desventuras, alegrías compartidas. Interesantes vidas anónimas, mientras pierdes las horas yendo de una punta a la otra. De Hortaleza, a Móstoles. De Getafe a Barajas. Parada en Sol, descansas en Moncloa, aceleras el ritmo y vuelves a casa, por la Gran Vía, cerca de Montera, recuerdas siempre la dirección que esquivas; Virgen de los Peligros. Suspiros de sexo y momentos de excesos. Buenos recuerdos. Frente al escaparate de lo que hoy nos lleva a conocer Chueca. Llegas a Ave María, pies rendidos, agotamiento, un día más de gente, de gentío. Se endurece, la piel, el carácter, y ya no te gusta pararte a hablar con los desconocidos. En ese momento, eres mimético con el paisaje que te recuerda a diario que ya no hay brisa, ni marea, ni salitre, ni caracolas sonoras ahí fuera. Imán de huida en cualquier caso. Madrid entre adoquines que son canallas pistas de aterrizaje, te atrapan con una red de araña y al final siempre te engancha. Inma Rivers

El sexo in-débil

Ligueros… Para adentrarte en el hielo, supones que tenderás a florecer encantos que nunca llegan. No puede haber de donde nunca se saca. Y ahora soy intolerante, muda y sorda… Ahora toca. Si anoche, de ensueños, acariciarte fue agradable, robé no demasiados excesos de tu carne y el beso de tu cuerpo prestado, y vago. Vuelven las frías mañanas, ahora enredados al juguete de nosotros mismos. Sorprendiendo en la ingravidez de las manos. Mecánica agradable. Ya conozco este sabor. A razón apagada. Se terminó el pulso. La “tele” hace eco en el silencio incómodo. Imágenes lejos de los gemidos. Quiero ir a mi cama, a mi ducha… Y empachada de ti, te veré otro día… Entrega perdida, apagada. Se queda en pasillos fríos de espera, a que amanezca otra noche más, en un nuevo abrigo. ¿Y qué esperabas?. Tú eres el hombre… Aquí. Huérfano. Antes maestro. Inma Rivers

DEFINICIÓN DE DESAMOR

En mi diccionario.... Desamor Si el brillo de tus ojos, y el juego del amor no me hubieran tenido anclada al sabor de tu piel. Cuántos mares de arena, hubiera recorrido en las dunas de tu almohada Éramos dos animales esparcidos en carne. Herirnos fue la mortal decisión de crecer abandonando el sueño compartido. Desde la cuneta de nuestra aventura. Traición, es el eslogan al cruce de líneas continuas y discontinuas. Mi rompecabezas y la magnitud del mundo que te mostraba ante tus atónitos ojos. No creías y no creía en ti. El amor no acompaña a los débiles, y mucho menos a los cobardes como nosotros… Al menos, hay un nosotros desdibujado en el pasado. Sin duda se refiere al eco de lo que no fuimos, antes de devorarnos. Y ahora, soy como un árbol retorcido y lleno de aristas. ¿Dejo de existir el paraíso? Inma Rivers

miércoles, 8 de abril de 2015

Tribulaciones filosóficas

... Estoy cansada de escuchar que la izquierda y el comunismo son utópicos. Me parece que decir que una sociedad comunista es irrealizable es la excusa perfecta para no hacer nada. Seguir cruzados de brazos en nuestro sofá de vida cómoda y tener la conciencia tranquila cuando sabemos que miles de personas mueren de hambre por culpa de nuestro " infalible" de bienestar social capitalista y apostólico. Ese que dicen los expertos que funciona. Si funciona sólo para unos cuantos... Siento que esto suene a moralina y discurso típico y tópico. Pero no sé expresar mi indignación de otro modo. El comunismo, o la ideología de izquierdas, no ha funcionado en el pasado. Es cierto. Pero es hora de hacerla funcionar o algo que se le parezca. Con el apoyo de las leyes podría ser mejor que lo que tenemos ahora. Y si no, seguir probando sistemas, ensayo y error, no parar la evolución hasta que demos con algo que realmente funcione para todos. Y no sólo para los que nacen en el sitio adecuado. Y opino, sin ser experta, ni sabia, sólo desde quien lo ve con la sencillez que realmente tienen las cosas útiles de la vida, que si bien hasta ahora no ha funcionado un sistema de los subrayados como utópicos, ha sido porque el poder controlaba todo; Mediante la imposición y el miedo. Esa no es la manera. Además de fomentar la trampa y el arte del engaño de quienes siempre van a buscar abusar y enriquecerse de la manera que sea y a costa de quien sea. No es el camino. El camino, natural, que está pidiendo a gritos salir ya en este su momento, es entender que se puede y estar de acuerdo, permitir que haya gente con más nivel adquisitivo, pero que la comida sea un derecho libre y sin precio, por ejemplo. Y que los poderes se encarguen de garantizar, pero no imponer. Muchos pensaréis: "qué tontería, la sociedad actual es la mejor. Los pobres compensan la superpoblación. Bienestar para todos nos haría no tener recursos suficientes, y producir menos"...excusas podéis encontrar miles. Pero la realidad es que cada vez producimos cosas que no necesitamos. Se tiran cantidades industriales de alimentos que podrían aprovecharse de otra manera. Y cada vez que se producen alimentos de peor calidad, llenos de componentes químicos que suman oro en la rueda del monopoly. Se puede hacer mejor. No hay excusa que nos libre de la responsabilidad de todos de hacer algo por y para cambiarlo. Y todo esto lo expongo de manera muy resumida. Aunque no lo parezca. Se podrían llenar párrafos explicando los porqués de las necesidades de un cambio, desde, por ejemplo, ante la crisis política enorme en la que nos encontremos, limpiar la corrupción de raíz, que los políticos no cobren los sueldos que cobran, sino que cobren como cualquiera que por temas de salud tenga una baja laboral o una especie de comisión de servicio, como la que disponen algunos funcionarios. Que sean trabajadores, y cobren la misma cantidad que venían cobrando de su sueldo. Y cuando se acabe el servicio prestado de nuevo a su trabajo y nada de pensiones vitalicias... Que el político sea de vocación. Y que los pobres, como decía Gloria Fuertes, sean algún día de vocación, también. Y no por obligación como sucede ahora. Y terminando la parrafada y aunque suene a anuncio de refresco, la felicidad es la clave de todo. Y el amor. Hacer el amor y no la guerra. La territorialidad es juego de niños, un reflejo animal, seamos humanos de una vez. Que lo que nos hace diferentes de manera natural, nos haga excepcionales. Inma Rivers