miércoles, 17 de junio de 2015
El sexo in-débil
Ligueros…
Para adentrarte en el hielo, supones que tenderás a florecer
encantos que nunca llegan. No puede haber de donde nunca se saca.
Y ahora soy intolerante, muda y sorda… Ahora toca.
Si anoche, de ensueños, acariciarte fue agradable,
robé no demasiados excesos de tu carne y el beso de tu cuerpo prestado, y vago. Vuelven las frías mañanas, ahora enredados al juguete de nosotros mismos. Sorprendiendo en la ingravidez de las manos. Mecánica agradable.
Ya conozco este sabor. A razón apagada.
Se terminó el pulso. La “tele” hace eco en el silencio incómodo.
Imágenes lejos de los gemidos.
Quiero ir a mi cama, a mi ducha…
Y empachada de ti, te veré
otro día…
Entrega perdida, apagada.
Se queda en pasillos fríos de espera, a que amanezca otra noche más,
en un nuevo abrigo.
¿Y qué esperabas?. Tú eres el hombre… Aquí. Huérfano.
Antes maestro.
Inma Rivers
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