Tenias prisa por llegar, no quisiste esperar a mayo.
Con las prisas de las primeras tormentas de primavera, y olor a las aguas mil,
el sol asomaba a los ojos del astro rey.
Sol, que impaciente, como tú, (de casta te viene la medida)
esperaba tu venida. Iluminando la habitación verde.
Y con tu aroma de pequeñas cosas, y latidos de aire y charca,
me dejaste sin respiración y sin habla.
Inma Rivers
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