miércoles, 17 de junio de 2015
Fotogramas y sus estornudos momentos de flash
Pasan como fotogramas al caer la tarde, repetidas imágenes de tu film.
Visto lo visto, parece ser que esta vez creíste demasiadas veces.
Te desinflas de nuevo. Como un globo aerostático, sin parar, flota,
porque tiene que flotar. Volando sin alas, en el filo polar del fracaso.
Hoy se puede, mañana ya vendrá, y yo diré de nuevo; “Adiós”,
porque no aprendí a saludar.
Imperturbable, deseas que alguien llene de primaveras este letargo.
Que te abran los sabores del mundo y los coloquen en las tristes manecillas
de los caracoles verdes, para sentir algo, sentir la vida.
Bichos raros, porque no se puede dar otro nombre, o sí…
Colocar esos sabores en tus labios y de pronto apetecernos decir;
“Ahora es también verano”.
Paz, parar de girar a tanta velocidad, subir, bajar…
Demasiado vieja para tanto miedo y demasiado joven para temer al tiempo,
en medio de ninguna parte, edad sin descifrar…
Agradezco este paréntesis en el que la carne aguanta
la respiración antes de oxidar las articulaciones y el sueño.
Ya vendrá otro día. Hoy no.
Pues concilio el momento amnésico con las pesadillas
y al final sólo es tirarse a descansar contemplando espacios más abiertos,
sin cárceles, ni carceleros.
Huecos en blanco que rellenar, ya perdí demasiado tiempo, vendrá más…
Patética, narcisista, terapéutica…
Te importas y piensas;
“¿Cómo pude pasar desapercibida, tanto tiempo ante sus ojos?”
Ahora toca ordenar mi casa, mi cabeza, y dejar atrás el pestañeo equivocado
y la ojera acostumbrada.
Hoy los brazos se sienten ligeros, remando en el azul que me debo…
Inma Ríos
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